“Ámame cuando menos lo merezca, porque es cuando más lo necesito”
Consagrarte es entregarle a Jesús tu vida entera —tal como está, con tus luces y tus grietas— y dejar que Su Corazón, que no pide currículum, la transforme.
No es un premio para los buenos. Es un regalo para los que necesitan ser amados así como son.
Reveladas a Santa Margarita María de Alacoque para quienes veneran y aman Su Corazón.
“Hoy no venimos a demostrarle a Dios lo buenos que somos. Venimos a dejar que Él nos rescate, nos reciba, nos abrace, donde ya hemos sido elegidos.”
“Un corazón que ame hasta donde duele. Un corazón que busque al que está perdido. Un corazón que diga sí cuando la lógica del mundo dice no. Un corazón que no se canse de amar.”
“El Señor no nos eligió para esta consagración porque somos buenos. Nos eligió para que seamos buenos.”
Dios te llama en plena libertad. Alcanza con querer empezar.
Profundizar en lo que significa este Amor en tu vida.
Preparar tu corazón, reconciliándote con el Señor.
Consagrarte en la Misa, después de la homilía. El inicio de tu entrega a Su Misericordia.
Tocá el corazón para comenzar tu camino y unirte a la comunidad del Sagrado Corazón.